Operación de urgencia a las 2 de la madrugada a Trasto

Antes de nada, decir que ya está casi bien del todo y siento no haber dado demasiadas noticias del tema, pero han sido días duros.

Fui a las jornadas de los grandes viajes IATI, dónde pasé dos días estupendos conociendo gente inspiradora que me dio buenos y vitales consejos. Al salir de allí, fui a ver a Bea, la granadina con la que viajé una semana y había tenido el detallazo de venir expresamente a Madrid a cuidar a Trasto, porque no tenía con quien dejarlo mientras asistía a las charlas.

Pasamos una tarde muy agradable juntos, y al anochecer la tuve que acompañar a Atocha, dónde la esperaba su coche de Blablacar para irse. Me despedí con mucha pena y arranqué con Trasto a buscar algún sitio dónde aparcar y pasar la noche.

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Por casualidades de la vida, acabamos en una zona de Madrid que desconocía: la ciudad Universitaria. Al aparcar, descubrí varias pintadas del estilo fascita y neonazi a mi alrededor, cosa que me incomodó bastante, ya que era un sitio desierto por el que no pasaban ni vehículos. Al no tener Internet, decidí quedarme allí para no liarme y descansar.

A los 10 minutos de estar sin movernos, Trasto empezó a llorar sin motivo aparente. Pensé: “qué mala suerte, tiene diarrea y me pasaré la noche sacándolo…”. Ojalá hubiera sido eso.

Al pasear 10 minutos, Trasto seguía lloriqueando sin hacer ninguna de su necesidades, exceptuando algo de pis.

Volvimos al coche pensado que él también echaría de menos a Bea y por eso lloraba.

En breves minuos, se escondió bajo la cama y le oiría vomitar. Rápidamente, bajé del coche y lo saqué, pero para mi asombro, Trasto seguía vomitando aunque sin expulsar absolutamente nada. Me empecé a preocupar muchísimo y con razón.

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Decidí llamar a mi madre para preguntarle que haría ella, las madres tienen la respuesta a este tipo de situaciones…. pero aquí empezaron un conjunto de malas casualidades que agravaron la situación de una manera acelerada y cuesta abajo.

No encontraba el móvil: estuve 15 minutos eternos desesperados buscándolo, en aquel lugar desierto, en aquellas horas la madrugada… Mientras pasaba el tiempo, veía como Trasto iba empeorando y había cavado un hoyo donde se escondía e intentaba vomitar sin éxito.

trasto ulls bonsRevolví todo el coche para encontrar el jodido móvil, que después resultó inútil, al no quedarme Internet. Decidí arrancar, y mi segunda mala fortuna apareció como un chiste macabro: perdí la llaves para arrancar y, cuando por fin las encontré, no tenía dirección ni idea de hacia dónde iba.

Empecé a dar vueltas dando accelerones y me daba la sensación de avanzar en círculos, mientras Trasto lloraba en el asiento del copiloto. Tengo recuerdos bastante difusos de esos momentos…

Tras unas vueltas, por fin encontré a un taxista que le dije que le pagaría mis últimos 5 euros para que me llevara hasta una clínica abierta veterinaria abierta 24horas y, por suerte, accedió.

Al llegar a la clínica, Trasto estaba mejor. Cuando me dijeron que el precio era de 70€, estuve un rato dando vueltas sobre si entrar o no. Entonces, Trasto soltó un pequeño gemido de nuevo y pensé que como le pasará algo a Trasto por no querer gastar 70€ me arrepentiría toda la vida y decidí entrar.DSC_0182

Mientras examinaban a Trasto, le estuve contando el proyecto de la vuelta al mundo a la veterinaria. Al contarle todo y acabar la minuciosa exploración, me dijo las opciones que podían ser y la gravedad de cada una fue horrible.

Dentro de lo horrible que fue ese momento, surgió la magia.

La veterinaria, tras contarme precios y opciones, hizo una pausa mágica para darme la única buena noticia de la noche: me dijo que a ella le gustaría hacer un viaje así y que no me iba a cobrar nada por la consulta ni por los dos medicamentos administrados… ¡Qué ángel del camino apareció en ese momento! También me dio un contacto para ir al día siguiente para hacer pruebas a Trasto y dónde lo podría operar un profesional sin cobrarme 1000€.

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Al día siguiente, partí hacia Toledo para llegar al Hospital, pero a los pocos kilómetros, Trasto volvió a empeorar y tuvimos que parar en Alcorcón. Fuimos rápidamente al primer veterinario que encontramos, por el camino empezó a vomitar espuma y a hincharse el estómago.

Los primeros minutos los pasé muy nervioso, no entendía por que todavía no salía un veterinario a mirarlo. Al cabo de 5 minutos, por fin me pasaron consulta y subimos al piso de arribar para hacerle una radiografía.

Le diagnosticaron que el estómago se estaba hinchando y puede que ya tuviera torsión de estómago. Si no sabéis que es, podéis buscarlo en Google. Antes de sondarle, le pregunté al cirujano si podría no volver a ver Trasto, cuando me dijo que era posible que lo pudiera volver a ver, fue el peor momento de mi vida en mucho tiempo…CSC_0169

Me pasé casi una hora llorando, casi vomitando, mientras estaba sentado en la calle, pero al final conseguí calmarme y entré a esperar. Mientras esperaba, me acordaba de cada bronca que había dado a Trasto por tonterías, mearse en casa, tirar mucho de la correa, escaparse por el monte…. hubiera deseado volver atrás para dejarle mear en casa, correr lo que quisiera , o que se comiese toda mi comida… pero era tarde, él estaba en la mesa de quirófano y yo en una silla, no en una máquina del tiempo…

Allí recordé una dura lección: la vida no se planifica y menos la muerte, todo cambia en un instante e irremediablemente. No se puede volver atrás. No paré de pensar y desear que me cambiaría de lugar, que ojalá fuera yo el que estuviera allí y no mi amigo Trasto.yo i el trasto sevilla hostal vergara

-Será en una risa o en una sonrisa que descubrirás el querer y el amor. Pero con lágrimas y llantos se descubre hasta dónde llega ese amor, y puedo jurar que jamás, desde que era un crío, había llorado tantísimo. Incluso ahora, escribiendo estas líneas, dos semanas después, me agobia el recuerdo.

Tras un par de horas, salió una de las tres veterinarias y me dijo que estaba yendo bien, que no tendrían que abrir para curar la torsión de estómago… y empecé a relajarme.

Una hora después, bajó otro veterinario a decirme que lo peor había pasado, pero que necesitaría un pienso especial durante el próximo medio año, como mínimo. El pienso en cuestión cuesta unos 90€ la bolsa de 12kg….

Los siguientes días, los pasé sin moverme de Alcorcón, en frente de una clínica 24horas por si acaso, ya que tenía una posibilidad entre 3 de recaer los próximos días y casi cada hora le palpaba el estómago y estaba atento a todo. Por suerte, no ha sucedido y espero que jamás le vuelva a pasar.

También añadir que la clínica era la Clínica Timanfaya, a la cuál estaré eternamente agradecido por el trato hacía mí y su profesionalidad a la hora de operar a Trasto. Si pudiera coger la clínica entera y guardarla en mi botiquín, lo haría. Así que si alguien es de la zona de Madrid o está por allí y necesita un veterinario, lo recomiendo de corazón.

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A día de hoy a Trasto le cuesta comer pero estamos intentando tener una vida más pausada hasta que pueda volver a dar más guerra. Disfrutad de vuestros perros y seres queridos, y hacedles disfrutar a ellos también de vuestra compañía, que no van a estar siempre allí….y mañana siempre es tarde.

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