¿Dónde he estado con Trasto y la furgo este mes?

Siento haber tardado en escribir y dar señales de vida. Antes de daros la respuesta, quiero explicar como hellegado aquí. Tal como explico en el anterior blog, me fui al sur y llegué a Sevilla. Allí estuve un total de 2 semanas, durante las cuales pude conocer a Jorge Sierra, autor de la Vuelta al Mundo en un Citroen 2 cv; a Pablo Olías, un gran viajero que recorrió toda Sur-América con su bici y marionetas; y a Pedro, autor del canal iManViajero, el cuál me ayudó a empezar a ganar dinero viajando. También conocí a Itziar y Pablo, autores de libros que me habían regalado antes de salir.

Antes de marcharme, tuve también la suerte de conocer a Cristina, una captadora de Acnur que me invitó a su casa sin conocerme; en un principio era solo para poner un lavadora, pero tuve la suerte que extendiera la invitación a dormir dos noches allí y una entrada a una conferencia de bio-comida!

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El punto más sur de Europa!

Con la barriga llena de las muestras de la fantástica feria de la comida orgánica, me fui más al sur, hasta que llegué a Caños de Meca. Para mí, fueron la mejores playas de toda Andalucía y encima tuve la suerte de poderlas disfrutar casi en solitario por el mal tiempo y viento (aunque hubiera preferido solecito para bañarme).

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Trasto haciendo guardia en una caseta militar abandonada

Por cierto, en medio de todo esto, el coche necesitó dos grúas extras: una en Sevilla (ya que agoté la batería del coche cargando el móvil), y la otra porque lo encallé en la arena de Caños de Meca, justo cuando llegó una autostopista que necesitaba que la llevase.

También llegué a Algeciras, dónde intenté embarcarme hacia África pero me dijeron que ir, podría, pero que volver con Trasto no sería posible ya que necesitaba hacer un test veterinario y tardaba más de dos semanas en llegar… así que descarté la opción porque esperar dos semanas no era una opción viable y evidentemente, tampoco lo era la idea de que Trasto no pudiera volver nunca a Europa.

En fin, para abreviar, me fui de Algeciras a Marbella, dónde estuve dos días muy relajado en una suite en frente del mar (realmente dormí en la furgo en frente de una tienda de sofás, pero la historia la cuento yo así que me inventaré lo de la suite deluxe).DSC_0202.JPG

De allí, fui a Granada, aunque tengo que confesar que no la disfruté demasiado al principio, supongo que a todos los viajeros les pasa, pero tuve un momento importante de bajón y estrés. Esta vida nómada da muchas alegrías pero a veces cansa el no tener plan y apetece dormir en una cama de verdad, ver una serie, no moverte…

Me di cuenta que estaba agobiado por el dinero y en trabajar a distancia gracias a una conversación con mi madre… ¿qué no sabrán la madres sobre nosotros? A pesar de la distancia, lo saben todo: desde por qué estás agobiado hasta a dónde has guardado la sudadera, dónde olvidaste las llaves…

Al dejarme de preocupar por cosas banales, volvió la magia y el fluir con el viaje y  fue entonces cuando conocí a Bea. El primer día de conocernos nos fuimos a tomar unas cervezas y ya al día siguiente fuimos dirección a Galicia.DSC_0179.JPG

Como ya sabéis la gente que me conoce o ha leído los anteriores blogs, jamás he llegado a ningún destino que planease.

En lugar de Galicia, paramos en Córdoba y de allí a Extremadura. Tuvimos la suerte de que a Bea, mi acompañante, le pareciera bien mi filosofía de no pisar ni autovías ni autopistas… Al principio pensé que no le gustaba la idea ya que nos encontramos carreteras cortadas y descubrió que soy muy lento, que mi máxima velocidad es 80km/h… pero valió la pena. Al anochecer, como era de esperar, no llegamos a nuestro destino y paramos en un pueblecito que desconocíamos.

Una de las cosas que nos hicieron parar fue una cierva que atravesó campante la carretera y vimos peligroso seguir. Una vez en el pueblo, a 5 metros, vimos otra manada de ciervos y un zorro al que Trasto delató de su escondite y que salió corriendo.

Estuvimos 3 días en ese pueblo y, por desgracia, me pasé un día enfermo, hasta el punto que no me podía mover ya que cometí la imprudencia de comer un huevo crudo que llevaba 3 días en la furgo… ¡qué mal lo pasé! No volveré a tomar un huevo crudo que lleve más de un día en el coche.

Después fuimos a Madrid, porque habían otras jornadas de los grandes viajes IATI y no me la quería perder. Allí volvería a estar Pedro (iManViajero), e Itziar y Pablo. También conocí a la mítica familia Zapp y a Fabián, motero de la Mútua Madrileña que ha dado la vuelta al mundo en moto. También me encontré con otros viajeros increíbles como Antonio Aguilar o otros tantos.

Después de toda esta magia, buenas noticias y buen rollo, tocaron las malas noticias. Bea se fue para el sur de nuevo, se acababan sus vacaciones y lo peor de todo aún estaba por aparecer.

Antes de nada, decir a la gente que todo ha ido bien y se esta recuperando muy bien, pero Trasto enfermó gravemente y se tuvo que operar de urgencia por una torsión de estómago.

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